Una hermosa vista es el que inspira a un disenador
En la moda la naturaleza y belleza inspira para crear un bonito y elegante vestido o acesorio
Dice el exitoso emprendedor Gunter Pauli, autor del libro La Economía Azul, libro con el que no solo inspira la creación de nuevos y sostenibles negocios sino que además aporta soluciones para el gran problema de las desigualdades sociales, que su mayor inspiración es la naturaleza.
Pero parece ser que más que de una inspiración, fue de una necesidad que surgió la relación entre moda y naturaleza que en los últimos siglos se ha vuelto de lo más complicada. Fue nuestro antepasado el homo sapiens, quien se dio cuenta que podía utilizar las pieles de los animales que cazaba para protegerse del frío. En el Neolítico ya el hombre había observado y aprendido que podía hilar y tejer fibras naturales. Los egipcios vestían con ropajes de lino y algodón, los asirios y sumerios usaban vestidos de lana y se cree que la seda natural se conoció y empezó a emplearse en China allá por el 4000 a.C.
Aunque exiten pruebas de que ya se teñian prendas en el Neolítico, los creativos Persas, tintaban sus ropas de colores llamativos y comenzaron a decorarlas con círculos, estrellas y flores blancas, amarillas y azules.
La Revolución industrial : El gran cambio
Cuando las personas comenzaron a trasladarse del campo a la ciudad por la necesidad de mano de obra, fue necesario un cambio de ropas. Las mujeres pasaron de utilizar las poco prácticas e inflamables crinolinas para dar paso a las faldas más delgadas.
El maquinismo exigió una importante inversión de capitales. La burguesía hasta ese momento había invertido en bancos y comercio pero vio un importante negocio en producir a bajo costo y en grandes cantidades. La burguesía industrial puso fin de esta forma a los pequeños talleres artesanales y dichos artesanos tuvieron una sola opción: cerrar su talleres y trabajar para esas fabricas a cambio de un sueldo muy bajo y unas duras condiciones laborales.
Como resultado, se produjo un aumento de la productividad y disminución de costos, se crearon nuevas necesidades de consumo, surgieron nuevos canales de ventas y de distribución como el ferrocarril, y el algodón y la lana se procesaron. Por otro lado, se produjo una mayor accesibilidad a las prendas, un dinamismo de tendencias y hubo más variedad pero también nació el individualismo, el consumo y se disparó la contaminación.
Desde entonces, durante 200 años, las emisiones de CO2 a la atmósfera, no han dejado de crecer. La industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta y este es sin duda alguna el momento más importante de nuestra existencia como especie. De nosotros depende nuestro futuro y el de la Tierra.
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| Hermosa y inspirado en la naturaleza ❤️ |


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